Conóceme

Soy Uné Romero, Chamán

Mi nombre es Uné. Durante más de once años, una enfermedad me provocó un importante impedimento físico y emocional.  Esta experiencia me condujo a un conocimiento que algunos podrían denominar un don, el cual me permitió superar la enfermedad por mí misma, obteniendo así conocimiento y claridad.

Tras muchos años de trabajo espiritual, dedicándome a ayudar al crecimiento y la evolución de las personas, puedo afirmar con certeza…

El cambio es posible mediante la transformación de nuestra perspectiva emocional y mental.  Cultivar el amor propio, la autoestima y el respeto, permitiéndonos experimentar la felicidad y llenando el vacío interior con nuestra atención y amor incondicional hacia nosotros y  los demás, nos conduce a una vida plena y satisfactoria.  Adoptar una nueva perspectiva facilita significativamente nuestra existencia. La vida y las personas poseen una cualidad mágica, y el cambio es alcanzable si nos lo permitimos.

Al trascender las limitaciones mentales y expandir la conciencia, se accede a un conocimiento profundo y sanación. Una transformación interna que se manifiesta externamente.

Desde el año 2006, todos mis conocimientos son transmitidos por Maestros Espirituales, quienes me enseñaron a recordar mi verdadera identidad.  Todo lo que soy ha sido aprendido a través de viajes chamánicos, que implican la alteración del estado de conciencia mediante el sonido del tambor. Todos contamos con maestros y seres de ayuda. A medida que evolucionamos y cultivamos una mente consciente y compasiva, estos maestros nos brindan sabiduría y claridad en nuestras vidas.

Estas enseñanzas son aplicables tanto para ayudar a los demás como a nosotros mismos, con una misión fundamental: reconocer que el camino es uno mismo, conocerse, amarse y evolucionar, vivir desde el espíritu y desde nuestra humanidad con equilibrio, recuperar nuestro poder y encontrar nuestra verdadera esencia. Amarnos para saber amar, hacernos libres para dar libertad.

Amo ser chamán, tal como me lo enseñaron los espíritus.

Gracias