Cualquier pensamiento egocéntrico desconecta la conciencia del mundo espiritual.
No existimos; la realidad no es física, sino una totalidad consciente. La transición no ocurre al morir porque no hay nacimiento ni muerte, solo una construcción perfecta como un holograma, observada por el alma.
Sin observación, no hay separación. La materia no está separada de la energía ni de la conciencia.
Todo está interconectado, formando un campo energético que piensa, siente y crea cuerpos y realidades sin espacio ni tiempo. Somos luz invisible consciente, soñados y observados por la conciencia para vivir esta experiencia.
Si dejamos de ser observados, volvemos a ser pura conciencia, desapareciendo en la no existencia que lo contiene todo.
Este sueño crea cuerpo, mente y vida, experimentando emociones y pensamientos. Almacena estos en una nube de información cuántica, formando una red neuronal de conexiones tejida por un entramado de espacio mental que compartimos como información, creación y realidad.
Millones de gotas crean un universo de posibilidades dimensionales.
Cada pensamiento te sitúa en una dimensión diferente cambiándonos y saltando de una a otra. Cada cambio emocional mental te lleva a momentos paralelos de inconsciencia. Cada cambio emocional de consciencia te lleva momentos de creación.
El observador es parte del sueño, experimentando ilusiones sensoriales. Desde el observador, se suceden saltos cuánticos de existencia y creación, ya que la conciencia es presencia absoluta.
Las partículas no tienen un estado único; al ser observadas, se transforman en formas biológicas, energéticas conectadas a la conciencia. Nada está separado, pero el soñador crea ilusiones y experiencias.
Perderse en la mente es construir un holograma fragmentado, y estar fragmentados, nos separa del todo. Pero lo cuántico y el mundo espiritual nos muestran lo contrario en su esencia.
Por esa separación solo existe en la vida de la mente. Una mentira ilusoria realmente cuando la mente se desvanece volvemos a consciencia de ser todo.
La realidad es una red viva, no un conjunto de cosas separadas. No hay distinción entre mente y materia, tú y el mundo, universo y consciencia. Separarlos crea una paradoja. Es decir, es incoherente, porque vivir a través de la mente no es real, pero como se hace tan tangible, parece lógico y parece que tenga hasta sentido y eso crea separación, como un sueño que se desconecta del soñador, generando un movimiento en el espacio no tiempo.
Esta separación es un olvido de nuestra verdadera naturaleza, convirtiéndonos en anomalías en un espacio-tiempo cuántico, saltando de una realidad alternativa otra constantemente.
La desconexión de la consciencia causa confusión y experiencias de nacimiento, muerte, dolor y amor, formando una película emocional que transferimos de un cuerpo a otro como reencarnación. La mente, diseñada para ser un océano de experiencia con cada gota pero internamente consciente de que cada gota es el océano en sí misma.
Pero cuando la mente toma el poder. Así de real y notable, la humanidad se pierde en un bucle de sufrimiento, vacío, ego, poder, victimismo y miedo, limitando nuestro conocimiento y existencia. Viviendo una vida que no es real. Vivir a través de la mente es vivir una película.
La mente tiene tanto poder que llena el silencio con ruido. No es mala, solo debemos colocarla en su lugar. En el silencio, la consciencia nos permite separarnos mentalmente y alcanzar un estado de paz infinita. Nada es importante, ni siquiera la muerte, porque no existimos ni podemos morir. La soledad y el vacío son ilusiones creadas por la mente, que construye un mundo de dualidad y ego.
Un instante de silencio abre una brecha de consciencia donde puedes encontrar tu verdadero ser. Estos momentos de silencio diario te muestra el presente como única verdad creando decisiones conscientes.
La mente te dice que no eres nada, y desde tu silencio le preguntas.. ¿Y tú,quién eres?
Parte de nosotros vive dormido en una mentira, desconectado y atrapado en el egoísmo y las mentiras. Vivir en la mente como un ego compasivo que termina haciéndonos sirvientes de ella, manejándonos como les da la gana.
La mente nos inunda con la desesperación, la tristeza, la soledad, la frustración, la exigencia. pero repito, en esos momentos de silencio esa grieta de luz que entra nos dice todo lo contrario, esto es un sueño y el despertar no hay sufrimiento.
Ser una gota en el océano significa ser el propio océano siéndolo todo como seres ilimitados en existencia en conocimiento y podemos experimentar esta vida sensorial con paz con amor, alcanzando una vida plena de experiencias espirituales y terrenales, con coherencia plena y en abundancia.
Y ahora atentos..
La realidad es solo una pequeña fracción de lo que realmente somos, puesto que el universo y existencia tal como la conocemos es como un parpadeo, una vibración que en un instante estamos aquí otro instante estamos en el todo. Constantemente estábamos moviéndonos de la realidad mental a la realidad consciencial.
Seamos conscientes o no. En mente solamente vivimos una sola realidad, aunque saltemos de consciencia a mente, solo vivimos la realidad de la mente, y aunque saltemos de una vida paralela a la otra, siempre será repitiendo el mismo patrón viviéndola como absoluta, que es cuando nuestros pensamientos siempre repiten y repiten, haciéndonos vivir siempre los mismos errores los mismos patrones emocionales, sea con dolor, o con una vida plena material.
Ambas realidades te hace vivir una vida de inconsciencia mental, de separación, porque en ambas son estados dimensionales de individualidad.
Esa realidad vive sumergida en la mente donde no hay preguntas donde todo se da por hecho, porque donde reafirmes se confirma cada día más lo mismo en riqueza o pobreza y una felicidad de tenerlo todo o una carencia infinita, todo es la misma ceguera y la misma mentira . El mismo vacío interno.
En consciencia conectamos con otras dimensiones de infinitas posibilidades de creación, espíritus, información, sanación y cambios de percepción. A través del espíritu, el observador, vemos más allá de la mente.
La reencarnación es un traspaso de información, como transferir datos a un nuevo ordenador, solo información emocional, no real, un sueño.
En un estado de conciencia real, nuestro espíritu se eleva al alma y regresa como un espíritu encarnado, ayudando a sanar y despertar. Este estado de Ser luz vive la conexión con el todo y desafía las mentes para despertarlas.
Experiencias cercanas a la muerte nos muestran que al desprendernos del cuerpo, mente y consciencia se conecta. Al morir el cuerpo momentáneamente, la mente toma consciencia y nos damos cuenta de que no estamos separados; somos una totalidad.
Vemos la vida como una experiencia donde podemos elegir el sueño desde la conciencia, sin etiquetas, para experimentar sin separación.
Cuando las personas abren su conciencia a través de estas experiencias vuelven más sencillas, valorando la vida como un regalo y cambiando su antigua realidad por otra, buscan la paz y el bienestar, porque los valores cambian y todo lo malo negativo que puede llegar, se hace casi inexistente, se transforma en un camino sin sufrimiento, lleno de evolución, compasión y bienestar.
Al volver han entendido que todos somos un único océano, sin separación entre las gotas, representados en todo. Ya no se pierden en el ego, carencias y juicios, en luchas o justificaciones. Porque se han dado cuenta de que el Yo mente es una película donde tú decides qué papel quieres y es algo momentáneo, no es la realidad, no es el la razón de existir, no es lo que somos. Vivenciar el sueño desde la mente consciente. Despertar dela pesadilla repetitiva y vivir un sueño lúcido y consciente donde creamos vida y vivencias, conexiones que nos transfieren datos ilimitados del Ser, espíritu y alma.
¿Donde se encuentra la mente?
La mente se encuentra en nuestro sistema nervioso, desde ahí no solamente recoge información a través de los receptores como ver, oír, tacto, gusto y olfato.
Esta información se transmite a través del sistema nervioso a nuestro cerebro. Es como la pantalla de ordenador que vibra. Es transmisora de emociones, sentidos, pensamientos, que nos permite percibir la vida, tal y como es a través los estímulos sensoriales que generamos. Sin nuestro sistema nervioso, el cerebro no recibiría información. No sería lo que somos ahora mismo.
Como ser humanos, lo que evoluciona es nuestro sistema nervioso, que tiene la capacidad de crecer y hacerse más sensible, recibiendo unos estímulos sensoriales que antes eran i perceptibles como otras realidades de conciencia.
Esto también sería estar loco… para los que solo razonan con la mente.
Cuando desgastamos nuestro sistema nervioso, a través de un gran sufrimiento, relacionado por pérdidas, accidentes, vidas de dureza y falta de amor, suele pasar que se nos volvemos más sensibles, y por eso decimos que a través del dolor nos ayuda a despertar…. o nos perdemos más, esto no tiene porque ser así.
Os repito que el universo vibra es como un parpadeo un latido y nosotros con el.
El latido de nuestro corazón nos recuerda que cada instante estamos en un estado diferente de consciencia, porque un latido tiene dos estados, cuando se genera y cuando para, eso no recuerda que nuestra vida vive en un constante latir de estamos aquí en esta realidad, como algo tangible, pero verdaderamente seguimos estando en el Ser, siendo espíritu, el observador del soñador, siendo el alma que observa el espíritu, al mismo tiempo, siendo lo todo, la gran alma, la no existencia, la no dualidad.
Somos parte de ese ser creador. Una pequeñísima parte de él. Existiendo en su pensamiento creando sueños .
También podíamos decir que somos una pequeñísima parte del universo que está en expansión y creación constante. En todo caso no hay separación.
Lo único que nos separa es la mente, pero repito la mente no es mala es el poder que se le da.
Imagínate:
Eres actor en una película y te metes en el papel tanto que te olvidas que estás en una película y defiendes a ese personaje porque vives esa individualidad y sufres y luchas y amas. Pero cuando se apaga los focos y termina la película, sientes morir sientes miedo porque te has creído que eres solamente una unidad una gota en el océano. Y en esa oscuridad te haces consciente que ahí no termina todo, que ese papel que has estado viviendo no eras tú.
debemos a aprender a vivir la película como espectador
El soñador no tiene porque sufrir porque sabe que es un sueño simplemente disfruta y lo vive pero no tiene por qué, no se inmuta. No muere.
Escucha atentamente:
cuando ves a alguien morir, cuando ves a alguien sufrir, no es real. Porque todo lo que vivimos emocionalmente no es verídico.
Cuando nos duele una parte de nuestro cuerpo, es real. Pero también es parte de la película.
Sé, el soñador que sueña y conviértete en el observador que observa el soñador.
Desde ahí nos damos cuenta de que podemos elegir, que podemos cambiar la percepción y realidad, que no se trata de sufrir, que nos estamos mintiendo, engañando, que estamos permitiendo vivir una mentira.
Para ello no necesitamos horas y horas de meditación no necesitamos parar la mente, necesitamos tomar consciencia de lo que está pasando en un momento, si te sientes disgustado pregúntate quién es el que está disgustado.
Vivir desde ese presente en ese momento de silencio cuando te preguntas ¿quién está sufriendo? No hay respuesta porque Yo mente no eres tú. En esa separación que te permite Ser, ahí es cuando, te das cuenta de que el que sufre ya no eres tú, y tú le das existencia y realidad a esa película, creando innumerables historias.
Desde el presente, desde ese momento de consciencia Decides no darle importancia, eso no quiere decir que pases de todo, o que no pongas en su sitio a alguien, significa que ya no lo vives con dolor y que a veces las cosas son como son y no se pueden cambiar ese presente momento, tú decides cómo vivirlo.
A través de la consciencia vives diferentes realidades posibles, pero porque tú eres el soñador y diriges el sueño en la película, eres consciente de que no mueres, ni naces, eres omnipresente
En el todo, sin espacio ni tiempo.
Esto hace que la humanidad evolucione en el sueño y estados de conciencia mayores.
llegaremos a convertirnos en un ser híbrido. Eso no implica perder nuestra espiritualidad, recordar si estáis en el lugar del soñador no importa como es el sueño, lo que importa es que no os perdáis en el sueño.
Mente consciente te ayuda a despertar.