Imaginaros grandes árboles y montañas nevadas, un pueblo de seres tranquilos y humildes que son parte de esa tierra donde alimentan el cuerpo y el alma, aire que fluye desde la montaña, olor a nieve, el frio baja por la ladera recogiendo agua del rio, frío húmedo como lluvia fina, el sol dando luz al bosque en sus últimos rayos, brillo de agua, sol y naturaleza.
El sonido de la flauta llama al retiro alrededor del fuego, caras expresivas, ojos brillantes que dan la bienvenida al entrar en el círculo sagrado del fuego.
El agua lava sus caras, manos y pies. Un cuenco que alimenta el cuerpo. El canto que saca el espíritu al círculo volando en un baile de ser el todo. El interior del círculo crea esferas de luz.. Cuerpos que se levantan y junto al espíritu danzan . Cánticos y miradas al cielo invocando a los ancestros.
El aliento cambia y en un fino silbido la respiración acompaña los movimientos simulando el vuelo del águila… más sus brazos se abren batiendo alas, la piel erizada se convierte en plumas de humo, mientras el fuego les da luz y la fuerza de elevarse.
El espíritu sale volando por encima de los cuerpos, más arriba en otro círculo flotante los ancestros también elevan sus cuerpos energéticos y danzando entrelazando espíritus y ancestros se unen en un solo ser que se eleva al cielo más allá de las nubes y estrellas más allá de los confines del universo mundano.
Alcanza la luz divina y desposeyéndose de todo sentimiento del yo. Entran en el Ser donde solo existe presencia, sin pensamiento, sin sentir. Al lado de la no dualidad y la no creación en el océano existencial pueden observar a los soñadores que moran entre la no existencia y la mente humana.
Observa el Ser al espíritu y el espíritu observa al soñador que te sueña a ti.
Desde el ser… los hilos de luz, conexiones que se entrelazan por todo el universo, conectándolo todo. Unos son negros como la oscuridad, pero al mismo tiempo tienen su luz. Otros son tenues y así variables intensidades de luz que lo entrelazan todo como la conexión neuronal de un ser consciente que nos observa.
En estas conexiones puedo ver dimensiones de conciencia donde la conexión con nuestro espíritu, alma desde la conexión con el sueño lúcido es desde la conexión con el soñador podemos llegar a crear.
Observo mi Ser cuántico de hilos de luz observándome a mí misma, expandiendo los hilos, conectándome con diferentes dimensiones, experimentando , aprendiendo y evolucionando, creando en mi mente consciente más consciencia de un todo…
Más consciencia que solo soy suspiro que habita en todas partes de una gran alma, pero siento que el suspiro tiene voz, tiene presencia, porque ante todo la mente consciente nos susurra que tenemos libre albedrío. Capacidad para decidir elegir nuestra propia realidad en un mundo donde te recuerda constantemente que no eres nada sino no eres alguien para los demás, pero desde aquí no necesito ser nada para nadie porque soy parte de un todo.
Desde mi presencia, veo cómo se expande del universo, igual que se expande la tierra, igual que nos estamos expandiendo el ser humano ahora mismo. No importa lo que suceda, la tierra se tiene que quebrar para reconstruirse.
Desde aquí no existe el ego que quiera controlar, no hay miedo a morir porque nunca nací.
Y al volver traigo en mi mente consciente no solamente información, sino la capacidad de ver que lo más importante no es lo que tengo, es en quién me convierto para mí misma, qué espacio ocupo en este sueño compartido y cómo mi espacio puede mover a otras personas cuando se acercan a él.
Cuando vuelves del sueño lucido
Creas tu dolor y tu risas, eliges tu mochila y carga, porque la mente es solo una historia que te cuenta mentiras para ser importante, se alimenta de cuestionar, de juzgar y del sufrimiento, de la prisa y el control de quién es más importante, guapo o valiente, de susurrarte que todo es difícil y complicado , que no puedes, te llena de miedos y de pérdidas acusándote de ser malo, de valer poco, que no importas.
El soñador impasible mientras que el sueño, tu yo mente se retuerce construyendo una historia que no es real. Exigiéndote constantemente porque nunca es suficiente.
Miedo al nacer, miedo al morir y vivir en el miedo , la ansiedad por lo que fue y lo que el futuro dará .
Pero entre tanto parloteo algo sucede..
Tu cuerpo suelta un suspiro y con la cabeza estallado entre las manos sientes un escalofrío que te hace salir de ahí. Y el cuerpo respira y la mente para y un rayo de luz abre una grieta de paz y libertad. Un llanto quebrado sale y experimentas el presente con la paz de no necesitar cuestionar.
Un instante que te da una grieta de consciencia y allí buscas tu templo tu ser tu verdadera existencia. Y día a día ese silencio te enseña a que solo existe el presente y tu decisión desde dónde.
La mente te dice… no eres nada y desde tu silencio le preguntas….
¿Y tú, quien eres?
Cuando la consciencia observa un océano lleno de posibilidades, siendo el todo .